Scientific engagement: un caso de insuficiencia cardíaca

Siete herramientas de Medical Affairs, en el orden en que se usaron para cambiar el manejo de una enfermedad.

Mauricio Girón 21 octubre, 2026 9 min de lectura
Manos de un equipo revisando documentos sobre una mesa de reunión. Texto: Scientific engagement, ¿cuándo empezamos? Siete herramientas de Medical Affairs y un caso en insuficiencia cardíaca.

En mi experiencia, un plan de scientific engagement es la navaja suiza de los equipos de Medical Affairs. Tiene una herramienta para cada momento: desde hacer visible una enfermedad que el sistema no ve, hasta generar la evidencia que necesitan los equipos de acceso.

En 2015, el Dr. Mario Speranza, investigador cardiovascular, me planteó un reto. En esencia, el diagnóstico de la situación era este:

Los pacientes con insuficiencia cardíaca tenían un pobre pronóstico en nuestros sistemas de salud. La enfermedad ni siquiera se veía como un problema; no era relevante para el sistema. Entre cardiólogos no había acuerdo sobre cómo manejarla. Venían tratamientos nuevos. Era necesario hacer algo por los pacientes.

Responder a ese reto fue posible gracias a un patrocinio independiente de la industria, administrado por la sociedad médica, y en todo momento con total independencia académica.

Por respeto a los acuerdos con quienes participaron, no comparto detalles contractuales ni comerciales del proyecto. Todo lo que cito aquí proviene de publicaciones científicas abiertas.

Por qué la insuficiencia cardíaca era invisible

La insuficiencia cardíaca afecta a cerca de 1% de la población en América Latina. En la región, alrededor de 1 de cada 10 pacientes hospitalizados muere durante el internamiento, y casi 1 de cada 4 muere en el primer año [1]. En Costa Rica, uno de los especialistas del caso estimaba en 2018 unos 100 mil pacientes con la enfermedad [2]. Aun así, en 2015 los propios cardiólogos centroamericanos reconocían que no existía un registro adecuado de la enfermedad en sus países y que los datos locales eran escasos [3]. Lo que no se mide, no se prioriza.

Los retos y la herramienta que se utilizó para cada uno

Reto Qué era relevante Herramienta de scientific engagement
Nadie sabe que tenemos un problema con la enfermedad Hacer visibles a los pacientes Registro médico para documentar cuántos pacientes se descompensan y cuántos vuelven a internarse.
No sabemos cuánto nos cuesta como sistema Construir la historia de valor local: la carga de la enfermedad con datos propios Análisis de los datos del registro y de la literatura regional, presentado a decisores.
No todos estamos de acuerdo Crear, con base en la evidencia, el estándar y los algoritmos de manejo Primer consenso regional para el manejo de la insuficiencia cardíaca.
Pocos médicos dominan el nuevo estándar Crear un centro de excelencia local para formar nuevos expertos sin enviarlos a centros o países distantes y, después, replicar el modelo de clínicas de IC en la región Programa de educación médica continua sobre el consenso, con estancias formativas (preceptorships) y formación de formadores.
No sabemos si el estándar se aplica Medir resultados del tratamiento Indicadores de calidad de atención incorporados al registro.
Faltan datos locales para decidir Generar evidencia del mundo real Análisis y publicación de los resultados del registro (RWE).
Los tratamientos nuevos no llegan al paciente Facilitar el acceso Evidencia local, con mensajes de valor a la medida de la región, a disposición de los decisores del sistema de salud.

Esta tabla resume de forma simple un proceso largo. Detrás de cada reto hubo múltiples conversaciones con distintos actores, actividades, materiales educativos y procedimientos; no alcanzarían cinco blogs para describir cada solución. Lo que sí puedo concluir, más allá de este caso, es que antes de implementar cualquier estrategia de scientific engagement hay que hacer un análisis de factibilidad.

Lo que quedó en evidencia publicada

De esa conversación salió un método, y el método dejó huella en la literatura regional:

  • 2015 · El estándar. Las sociedades de cardiología de siete países (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y República Dominicana) publicaron el primer consenso centroamericano y del Caribe para el manejo de la insuficiencia cardíaca [3]. En paralelo se definió el modelo de clínica de IC (un cardiólogo y una enfermera entrenada como equipo base, y primera cita en los 15 días siguientes al alta) y un registro regional en plataforma digital [4].
  • 2017 · El problema, con datos propios. El registro nacional de Costa Rica (RENAIC CR) documentó 695 pacientes en su primer año. El 87% se atendía en el sistema público y casi 3 de cada 10 ya habían estado hospitalizados por IC. También mostró brechas concretas: cerca de la mitad no tenía medición de péptidos natriuréticos y solo 37% recibía antagonistas mineralocorticoides [5].
  • 2018 y 2022 · El estándar se actualiza. El segundo consenso incorporó el manejo de comorbilidades y criterios de calidad para certificar clínicas de IC [6]. El tercero propuso iniciar los cuatro pilares del tratamiento en unas cuatro semanas y sentó las bases para acreditar clínicas en dos niveles, básico y especializado [7].
  • 2024 · La evidencia del mundo real. Un análisis ampliado del registro, con 824 pacientes atendidos entre 2016 y 2019, mostró un uso más alto del tratamiento recomendado: alrededor de 9 de cada 10 pacientes recibían betabloqueadores y más de 8 de cada 10, un IECA o un ARA-II [8].

El mismo registro deja una lección honesta: en esos años, las terapias nuevas que llegaban a la región todavía alcanzaban a muy pocos pacientes [8]. El scientific engagement no termina con un consenso; ahí empieza la siguiente vuelta.

Lo que cambió para los pacientes

En los países donde se lograron crear clínicas o programas de IC, los pacientes pasaron a tener un lugar de seguimiento con un equipo entrenado y un estándar común de tratamiento. Uno de los resultados menos visibles, y quizá el más duradero, fue el desarrollo de nuevos expertos que hoy son referencia en la región.

A la fecha, las clínicas siguen funcionando; en 2026, la Caja Costarricense de Seguro Social informó que sus clínicas especializadas de insuficiencia cardíaca han mejorado la calidad de vida de los pacientes [9]. Al ser programas establecidos, han facilitado la incorporación de nuevos medicamentos, con el consecuente beneficio para los pacientes.

¿Fue igual la implementación en todos los países?

Desafortunadamente, no. En algunos países, al replicar el modelo de centros de excelencia, el principal reto fue conformar el equipo de trabajo de las clínicas de IC.

En mi opinión, hubiera sido necesario que un experto acompañara a cada nuevo centro como mentor: visitarlo, revisar sus procedimientos y dar retroalimentación a tiempo para alinear su funcionamiento. También agregaría valor acreditar los centros. Ahí es donde las sociedades científicas regionales pueden ofrecer un valor adicional a sus miembros; de hecho, el tercer consenso ya plantea las bases para esa acreditación [7].

Entonces, ¿cuándo empezamos?

La respuesta corta: antes de que exista algo que comunicar. En este caso, el primer paso no fue hablar de un tratamiento nuevo; fue demostrar que había un problema que nadie estaba midiendo. Las consultoras que apoyan a Medical Affairs llegan a la misma conclusión: el impacto depende de involucrarse temprano y de medir cambios en la práctica clínica, no solo actividades [10,11].

No existe una regla de cuánto tiempo toma. Cada proyecto tiene sus propios retos. Lo que sí se repite es el orden: primero hacer visible el problema, después ponerse de acuerdo, luego formar a quienes van a aplicar el estándar y, al final, medir y llevar esa evidencia a quien decide.

Para tu equipo de Medical Affairs: ¿tu plan de scientific engagement empieza en el lanzamiento o antes?

Si requieres apoyo en tu próximo plan o conocer los detalles completos del caso, escríbenos desde la sección Contáctanos de edu-pharma.com.

Referencias

  1. Ciapponi, A., Alcaraz, A., Calderón, M. et al. Burden of heart failure in Latin America: a systematic review and meta-analysis. Rev. Esp. Cardiol. 69, 1051–1060 (2016). https://doi.org/10.1016/j.rec.2016.04.054
  2. CRHoy. Insuficiencia cardíaca afecta a 1 de cada 5 personas (10 de mayo de 2018). Nota de prensa. https://crhoy.com/nacionales/insuficiencia-cardiaca-afecta-a-1-de-cada-5-personas/
  3. Speranza Sánchez, M., Adames Quintero, A., Benavides Santos, A. et al. Primer Consenso Centroamericano y El Caribe de Sociedades de Cardiología para el diagnóstico y manejo de la Falla Cardíaca. Rev. Costarric. Cardiol. 17, 5–49 (2015). https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-41422015000100005
  4. Speranza Sánchez, M., Adames Quintero, A., Benavides Santos, A. et al. Clínica de Falla Cardíaca y el Registro Centroamericano y del Caribe de Falla Cardíaca. Rev. Costarric. Cardiol. 17, 50–57 (2015). https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-41422015000100050
  5. Speranza Sánchez, M. O., Quesada Chaves, D., Castillo Chaves, G. et al. Registro nacional de insuficiencia cardíaca de Costa Rica. El estudio RENAIC CR. Rev. Costarric. Cardiol. 19, 21–34 (2017). https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-41422017000100021
  6. Speranza Sánchez, M., Almonte, C., Castillo Chaves, G. et al. II Consenso Centroamericano y del Caribe de Insuficiencia Cardíaca: manejo de co-morbilidades. Rev. Costarric. Cardiol. 20 (supl. 2), 11–20 (2018). https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-41422018000300011
  7. Speranza Sánchez, M., Avilés Bósquez, E., Cadena Barranco, E. et al. Tercer Consenso Centroamericano y de El Caribe para el manejo de la Insuficiencia Cardíaca. Rev. Costarric. Cardiol. 24 (supl. 2), 3–39 (2022). https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-41422022000400003
  8. Quesada Chaves, D., Speranza Sánchez, M., Castillo Chaves, G. et al. Diabetes mellitus en pacientes con insuficiencia cardíaca en Costa Rica: un estudio retrospectivo. Rev. Costarric. Cardiol. 26, 33–41 (2024). https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-41422024000200033
  9. CRC 891. CCSS mejora calidad de vida de pacientes con insuficiencia cardiaca en clínicas especializadas (7 de mayo de 2026). Nota de prensa. https://crc891.com/nacionales/ccss-mejora-calidad-de-vida-de-pacientes-con-insuficiencia-cardiaca-en-clinicas-especializadas/
  10. ZS. Medical affairs outlook report 2026: trends to watch (10 de julio de 2026). https://www.zs.com/insights/medical-affairs-outlook-report-2026-trends-to-watch
  11. Medical Affairs Professional Society. External scientific engagement: a blueprint for best-in-class practice (consultado el 14 de octubre de 2026). https://medicalaffairs.org/?p=66097

[2] y [9] son notas de prensa, no publicaciones científicas.

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